La ingestión de los alimentos a los que somos sensibles, provoca la formación de anticuerpos en el torrente sanguíneo, dando como resultado una reacción inmunológica. El consumo continuado de estos alimentos puede desarrollar trastornos gastrointestinales, dermatológicos, neurológicos, musculares y respiratorios. Detectar cuáles son lo antes posible, nos ahorrará muchos dolores de cabeza.